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Los Coches deportivos de la década de los noventa tienen pellizco diferente. Lance la brutalidad de los 80 y sus excesos, tanto mecánicos tanto de apunte, en los 90 se alcanza un distinción técnico asaz superior, acoplado con un mayor equilibrio en todos los sentidos. Se alcahuetería de coches más utilizables, cómodos y con un mantenimiento menos complejo, que no quiere decir sencillo. Ahora han pasado los años en que sus precios estuvieron por los suelos, y hoy el valor de muchos deportivos de los noventa se ha disparado (Honda Nsx, BMW M3, Porsche 911…), pero no obstante quedan algunos al alcance de los mortales.

BMW 850i

El Bmw 850i es uno de ellos, además cuenta con el aliciente de aprovisionar un motor V12 meteorológico, poco conveniente exótico en nuestros días por omisión de la inclinación hacia el \’downsizing\’ y las normativas anticontaminación, que muchas veces obligan a reducir cilindros y cilindrada para cumplir objetivos de emisiones, compensando mediante la sobrealimentación la pérdida de rendimiento. Pero, falto duda, la mejor potencia sigue siendo la que procede de altas cilindradas y, cuantos más cilindros, mejor. Eso efectivamente, la complicada distribución de un V12 hace que su mantenimiento llegue a ser una tortura, por eso en el lance del Bmw Serie ocho llega a estar incluso más demandado el 840Ci, cuyo íntegro motor V8 asimismo resulta bastante atractivo. En cualquiera caso, el peso resulta crecido, por lo que no hay que esperar un estilo sport, sino que estamos ante un cómodo Gran Turismo abarrotado de equipamientos bastante innovadores para su época, poco que también puede ser fuente de complicaciones a cota electrónico. El máximo exponente de la gradación Serie 8 de Bmw era el ochocientos cincuenta Csi, con el motor V12 excesivo retocado para alcanzar 379 Cv, cambio manual y cuatro ruedas directrices.

Chevrolet Corvette (C4)

Con un planteamiento técnico mucho más sencillo, un carrocería de anulación trasera por ballestas y motor V8 de alto cubicaje, el Chevrolet Corvette es otro de esos deportivos que puedes encontrar a buen precio, sobre todo la cuarta generación C4 —la quinta (C5), aun podría alojarse dentro de esta clasificación, hoy que ambas estuvieron en producción en los años 90—. Un sinfín de variantes vieron la luz, bien que acaso el más conocido afuera el Chevrolet Corvette ZR-1, que llegó a rendir 405 Cv en sus últimas versiones de industria. Su motor V8 de 5,7 litros estaba afiliado a un cambio manual de 6 velocidades crear por Zf, y Lotus tuvo mucho que ver en el desarrollo del modelo.

Mazda Rx-7

Otro auto sport mítico es exento lugar a dudas el Mazda RX-7, cuya alcahuete generación estaba impulsada por un motor rotativo biturbo, con trío escalones de potencia depende el año de industria, 256, doscientos sesenta y cinco y doscientos ochenta Cv. La compleja sobrealimentación, de tipo secuencial, hacía andar el primer turbo a partir de 1.800 rpm, mientras que el lugarteniente soplaba a partir de 4.000 rpm. Los problemas de fiabilidad han manchado a esta mecánica desde sus inicios.

Mercedes 500 E

Todo lo contrario ocurre con el sólido Mercedes 500 E —o E 500, a continuación de el restyling, en 1994—, ejecutado en cooperación con Porsche y divertido por un brillante motor V8 de cinco litros y 326 Cv. Porsche se encargaba de elaborar a mano cada Mercedes quinientos E, que requería 18 días completos. Su elaboración quedó limitada a 10.479 unidades, de las que no obstante se pueden encontrar ejemplos en bastante buen estado de conservación. Toda una exclusiva coche de altas prestaciones que se merece un puesto de honor a través de los futuros clásicos.

Nissan 300ZX

Otro deportivo japonés de lo más encantador es el Nissan 300ZX, cuyas versiones Twin Turbo alcanzaban los trescientos cinco Cv y disponían de una carga tecnológica abundante. Se podía encargar con sistema de cuatro ruedas directrices, denominado Super HICAS (High Capacity Actively Controlled Steering), pensado no sólo para acentuar la capacidad de maniobra, sino también para mejorar el laboriosidad en circunferencia. Tenía la aceleración máxima autolimitada a 250 km/h.

Porsche novecientos sesenta y ocho

Con el nuevo 718 Boxster volviendo a un motor de cuatro cilindros, el interés por el Porsche 968 se podría rehabilitar. El beneficiario del Porsche novecientos cuarenta y cuatro montaba un cuatro cilindros etéreo de entrada cilindrada, ausencia menos que 3 litros, colocado en disposición delantera y aliado a una transmisión transaxle sobre el tren detrás. Las primeras versiones rendían doscientos cuarenta y un Cv, bien que hubo versiones turboalimentadas mucho más exclusivas y potentes, de limitadísima elaboración, los 968 Turbo S y 968 Turbo RS, que llegaron a rendir 309 y trescientos cincuenta y cuatro Cv, respectivamente.

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